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03:58h. Jueves, 15 de Noviembre de 2018

Después de analizar y recordar el papel que la técnica tiene dentro de mi visión del fútbol, llegamos a un punto en el que las divergencias pueden ser grandes. Sabemos que hemos de entrenar la técnica, y ahora, qué más hemos de incluir en nuestra programación…

Haciendo un recordatorio de lo que pasa en fútbol, los jugadores pasan por cuatro roles diferenciados, tengo el balón, defiendo a alguien con balón; (técnica ofensiva y defensiva), no tengo el balón pero soy del equipo atacante, no estoy delante de un jugador con balón siendo del equipo defensor. No quiero poner nombres o etiquetas a estos dos últimos roles, pues habrá gente que lo considere táctica, otros entrenadores hablan de fundamentos técnico – tácticos por lo que todo va unido, quizás os pueda parecer simple, pero creo que lo que más nos interesa es el rol en sí, no si tiene una denominación u otra.

Tendríamos que trabajar pues, esas situaciones en la que el jugador no está directamente relacionado con el balón, ni ofensiva ni defensivamente. Para ello, entran en juego las tareas en donde hay un espacio determinado, unos compañeros, unos rivales…

Hemos trabajado las bases perceptivo – motrices y las habilidades motrices básicas

Desarrollamos el trabajo de técnica, para unos más analítico, para otros en tareas integradas.

Ahora es el momento de que el niño vivencie, todo tipo de situaciones que acontecen en el juego, que vea sus posibilidades, que conozca las posibilidades de relacionarse con compañeros, en función del espacio, del tiempo, de los adversarios, de la portería…

Desde mi punto de vista, hemos de hacer que el niño experimente, desde jugar un 1 vs portero, hasta llevarlo a relacionarse con todos sus compañeros.

Mi idea es que el niño juegue, que participe en tareas que a lo largo de su vida como jugador pueden acontecer, que las entienda, que las interprete, que en ciertos momentos reconozca posibilidades y las aproveche.

Cada situación en su fase, es decir, cuando el niño entienda, y desarrolle correctamente un 1 vs 1, podemos relacionarlo con un compañero e iniciar el 2 vs 1, pero el jugador ha de conocer el regate, la cobertura técnica, la conducción, ha de vivenciarlas… Entiendo que dentro de cada fase tendremos que verlo todo, pero los más pequeños, tendrán que descubrir las microestructuras, e ir conociendo los estadios posteriores, pero nuestro objetivo tendría que ser que manejen lo pequeño para llegar a lo grande, que sepan desenvolverse en el espacio próximo antes de que descubran y utilicen el espacio lejano.

Os dejo un pequeño esquema en el que explico esta visión.

 

Entiendo que pueda parecer complicado, pues parece que frenamos la progresión del niño, pero, realmente este tendría que ser un trabajo estructurado, en el que en cada edad se enfatizase (no obviar ningún contenido) en uno u otro contenido. De esta manera, cuando el niño maneje con soltura las situaciones desde el 1 vs 0 hasta el 3 vs 3 por ejemplo, podrá descubrir una tarea colectiva, podrá trabajar las relaciones intralínea e interlínea, pero, mi opinión es que primero hemos de asegurar las experiencias anteriores, antes de llevarlos a unas tareas colectivas, con muchos adversarios, con diferentes espacios, para que el niño se sienta cómodo en lo cercano y pueda desarrollar espacios más lejanos.

Esto no quiere decir que no podamos introducirlas de vez en cuando en nuestro entrenamiento, como complemento, como reconocer situaciones de 1 vs 1 hasta 3 vs 3 en un partido, puede ser útil, pero no puede ser la base de nuestro entrenamiento.

Lo que quiero decir, es que el niño ha de entender e interpretar el juego, desde los más individual hasta lo más colectivo, no saber lo que ha de hacer en una situación determinada entrenada, si no, vivenciar todas las posibilidades que se pueden dar en esas situaciones y ser él, el que percibe, toma las decisiones, y por supuesto, ejecute.

De esta manera, trato de huir de los comportamientos colectivos que se pueden observar en los campos de fútbol 8 habitualmente, equipos replegados saliendo al contraataque, presión en banda, desarrollo del ataque memorizado, central a banda, este a delantero, delantero de cara y mediocentro lleva al otro lado, centro y remate.

  • ¿Cuantos de nosotros hacemos eso en el entrenamiento?
  • ¿Alguna vez nos hemos planteado si el niño realmente entiende algo de lo que hace?
  • ¿Y si el mediocentro que pasa a banda puede hacer conducción y meter gol?

Mi forma de ver el fútbol ha cambiado radicalmente en estos años, a base de leer, observar, escuchar, tratar de ser mejor, he pasado de ser un entrenador mecanicista, a ser todo lo contrario.

Quizás la juventud, las experiencias pasadas, todo ello me hacían entender el fútbol de una manera determinada, pero nunca conseguía que mis jugadores lo entendiesen y lo interpretasen.

No tengáis prisa para que el niño maneje situaciones colectivas, quizás no es capaz de ver más allá, quizás no es capaz de tener el balón y observar algo diferente al rival que tiene enfrente. Cuando el niño se sienta seguro en las microestructuras, será capaz de dar un pase más largo, de hacer un cambio de orientación, de presionar en el momento adecuado, de bascular y de replegar.

Llegados a este punto, dejaré de lado la programación del entrenador, a pesar de que faltarían muchas cosas que añadir, y trataré de centrarme en lo que a mi parecer, es lo que marca la diferencia en los entrenamientos, el cómo entreno, y el por qué hago así las cosas.