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21:47h. Martes, 18 de Diciembre de 2018

Hace una semana que quise haceros pensar acerca de vuestros niños, no sé si lo habéis hecho, pero que sepáis que es algo que cada día tenemos que hacer. Recordad, cuando algo falle, pensad antes en vosotros, en la tarea, en la acción, antes que en el error del niño.

Siguiendo con esto, con los errores… alguna vez escuchasteis algo de percepción, toma de decisión, ejecución… A lo mejor muchos de vosotros sí, pero creo que puede ser interesante que esté al alcance de todos, os lo explicaré desde una visión muy simple.

Cada acción, tanto en fútbol como en la vida diaria, está condicionada por un montón de variables que nuestro cuerpo se encarga de analizar y observar.

Éstas además, provocaran dudas acerca de lo que hemos de hacer ante ellas, por lo que tendremos que tomar una decisión que se adapte lo mejor posible a la situación, y a lo que nosotros queremos conseguir; después de todo ello, aún tenemos que realizar la acción.

Este es el mecanismo complejo por el que todos pasamos al realizar cualquier acto motor voluntario, es decir, cuando nos movemos hacia donde nosotros queremos.

Ante esto, me gustaría haceros ver, lo complicado que resulta un control ante un sencillo pase dentro de un partido de fútbol, para un niño, para un joven, para un adulto…

Niño que recibe un pase de un compañero, sólo tiene que hacer un control orientado hacia la portería rival.

Percepción: Lo que tiene que ver, escuchar y sentir el niño.- ¿Cómo viene el balón? Despacio, botando, con efecto, sin efecto, hacia mí, adelantado, hay rivales cerca, están viniendo a por ella, donde está la portería, las líneas de banda, los compañeros, alguien grita que tire, me tocó un rival, me han empujado…

Toma de decisión: Lo que tiene que pensar.- Lo controlo, lo paso, tiro, controlo hacia la portería, controlo con la derecha o izquierda, con el interior, con el exterior, lo piso, si voy hacia la derecha está la línea de banda, es mejor ir hacia la izquierda, hacia delante hay rivales, voy a controlar hacia atrás, mi entrenador dijo que tirara, alguien gritó que rápido, antes despejé y mi entrenador me dijo que muy bien…

Ejecución.- Una vez ha decidido, lo que hace el niño, lo que realmente vemos.- Control con el interior hacia delante, un poco orientado a la derecha porque a la izquierda estaba la línea de banda, como el balón le venía hacia su pierna izquierda, controla con la izquierda.

Después de todo este proceso, puso el pie demasiado duro, tenso, y el balón le rebotó, lo cogió un contrario y nos metieron gol…

Evidentemente todos nos enfadaríamos, pero el niño percibió bien, decidió mejor, pero la ejecución fue mala… Estoy seguro de que muchos de nosotros le diríamos algo…

Alguno de vosotros se ha planteado alguna vez si sus jugadores saben observar, saben percibir todas esas variables al recibir el balón

Alguno de vosotros se ha planteado si deciden bien, pues quizás están haciendo lo acertado…

Desde mi perspectiva, cada tarea, cada ejercicio, cada acción, tendría que ser vista desde su punto de vista, siendo capaces como entrenadores de comprender la dificultad que tiene cada acción. Muchas veces no vemos todo lo que el niño tiene que hacer, sólo vemos la acción final, y éste error, podría ser corregido, lo que nos ayudaría a la hora de saber por qué falló el niño.

No quiero entrar en debates acerca de cuál de los tres mecanismos es el más importante en fútbol, más adelante hablaremos de ello, simplemente, quiero haceros pensar; pero es necesario que siempre lo tengamos en cuenta.

Puede existir un niño que perciba bien, decida fenomenal, siempre parece que va a dar un buen pase, pero ejecute mal… Puede haber un niño que golpeé el balón fenomenal a balón parado, sólo están él y el balón, nada de lo que se mueve a su alrededor le influye, pero durante el juego, no tira nada bien… también están los que hacen los regates fenomenal, saben percibir hacia qué lado es mejor regatear, dejan a los defensores sin opción de quitarles el balón, pero nunca tiran cerca de portería, ni aunque esté sólo, siempre regatea antes, nunca pasa, siempre regatea antes, puede no ver a sus compañeros, puede que regatear no sea la mejor opción de entre las que hay que decidir…

Volviendo al triángulo, niño, fútbol y entrenador que es el que nos guiará en nuestros andares futbolísticos, pensad por un momento

¿qué papel jugamos los entrenadores dentro de este difícil proceso? ¿Tiene el niño que escucharnos a la vez que ha de percibir todo lo que está a su alrededor? ¿Es capaz? ¿Además de escucharnos a nosotros, escucha a los padres? ¿Sabíamos la existencia de este proceso, y de sus posibilidades?

En todo este mecanismo, nosotros influimos voluntaria o involuntariamente, condicionamos sus pensamientos, motivamos una acción u otra, y bajo mi punto de vista, quizás ya tenga el niño que pensar bastantes cosas.

Como entrenadores, tenemos que ser capaces de entender al niño, de saber cuáles eran sus características, y de tener en cuenta sus dificultades. Quizás con el análisis de cada acción podremos mejorar nuestras tareas…

Una vez hemos analizado al niño, esta semana y la anterior, y conocemos a nuestro sujeto, tenemos que ser capaces de incluir todos estos conocimientos en nuestro entrenamiento. Ya os pregunté si vuestros entrenamientos eran adecuados para vuestros niños, pero ahora quiero que penséis,

¿cómo estáis influyendo en los niños? ¿Por qué les enseñáis de una manera u otra? ¿Por qué seleccionáis vuestras tareas? ¿En qué se basan vuestras tareas?

La próxima semana analizaremos el papel del entrenador, siempre relacionándolo con el fútbol y el niño, pero pensad en el proceso que cualquier acción voluntaria implica, pensad en la cantidad de estímulos que el niño ha de analizar, pensad en sus decisiones,

¿queremos que sean las nuestras? ¿Somos capaces de decidir por cada niño dentro del partido?, ¿y si ellos supieran decidir?, ¿y si ellos percibiesen más cosas que nosotros? ¿Qué beneficio obtiene el niño, cuando yo en el partido o en el entrenamiento le grito tira, pasa, conduce…? ¿Y nosotros?

Todas estas dudas, son preguntas que hemos de contestarnos antes de ir a entrenar, antes quizás de empezar la temporada, para posteriormente creer en nuestras respuestas y utilizarlas cada día, tendremos que decidir, en definitiva, qué entrenador quiero ser, qué quiero hacer con mis niños, cómo lo quiero hacer y por qué, y después, trasladarlo al campo de fútbol, a nuestra libreta, a nuestros entrenamientos, a nuestros partidos.

Una persona muy querida para mí siempre dice que los niños son folios en blanco sobre los que nosotros hemos de escribir, pero ¿y si los que tuvieran que escribir fueran ellos?