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17:29h. Domingo, 22 de Julio de 2018

Después de varios artículos en donde la programación era el objeto de estudio, después de haber entendido a los niños, de haceros pensar acerca de por qué entrenamos, pensareis que ha llegado el momento de llegar al primer día de entrenamiento, pero no, aún tenemos cosas que plantearnos antes de pisar el césped.

En este artículo quisiera preguntaros cuál es vuestro estilo de enseñanza, cómo es la forma con la que hacéis que aprendan vuestros jugadores, cómo es a fin de cuentas, el camino que seguimos durante la temporada para enseñar.

En mi opinión, cada entrenador sufre una evolución a lo largo de sus experiencias, a veces, aprendiendo cosas que han de hacerse y repetirse, otras veces, aprendiendo lo que no has de hacer.

Quizás, la autocrítica, el saber escuchar, el tratar de aprender, son varias características que como entrenador has de tener, y gracias a esto, serás capaz de analizar todo lo que haces, y valorarlo positiva o negativamente. Además, el dejarse aconsejar, el observar qué hacen o piensan otras personas con conocimientos, puede ser tu guía para mejorar.

En mi primer día como entrenador, y en años posteriores, les dije a mis jugadores qué tenían que hacer, le mostré cada acción, cada gesto, les hice copiar mis gestos, les grité, les obligué a… es decir, que al final, eran como jugadores de un videojuego para mí, vete a la derecha, golpea con el interior, defiende, ataca, presiona, tira, pasa… A medida que han pasado los años, mi voz se ha ido silenciando, mis ejemplos repetitivos han desaparecido, mis órdenes no existen, si me dirijo a los jugadores suele ser para hacerlos pensar, o para animarlos y arengarlos; pero mis jugadores, hacen lo que me gusta que hagan, entienden el juego mejor que antes, y quizás ya juegan al fútbol como jugadores de verdad, no siendo dirigidos por el mando de la consola.

En este proceso de cambio, por el cuál he pasado, teniendo que olvidar lo que hacía al principio, y desarrollando una nueva forma de entrenar para mí, me he dado cuenta de lo que realmente importa en el fútbol, que los jugadores, principales protagonistas, entiendan el juego, desglosen cada acción en su cabeza, sabiendo cómo ha de realizarse, conociendo sus errores en caso de que los haya, y buscando soluciones para próximas acciones.

Cuando un niño “descubre por sí sólo” la solución de un problema, lo siente como un éxito, no se le olvidará, cuando un niño entiende qué ha de hacer, o más bien, cómo ha de hacer las cosas, sabrá cuando se equivoca, tratará de solucionarlo para la próxima vez. Cuando un niño se equivoca, y no es penalizado, tratará de intentarlo otra vez, si no, quizás no lo vuelva intentar.

El objetivo no es otro que los niños sean capaces de encontrar la solución, de entender el juego, de saber qué es lo más adecuado en cada situación, pero no porque se lo diga el entrenador, sino porque lo ven, lo entienden.

Bajo estas premisas, el planteamiento de los ejercicios y tareas, de las explicaciones, ha de dar un giro en relación a lo que antiguamente hacía. No mando, no digo lo que han de hacer, no soluciono, sino que, buscando los ejercicios oportuno, desarrollando las tareas de tal manera que exista un problema que resolver dentro de cada tarea, esperando a que encuentren la solución, o guiándolos con preguntas hacia la misma, trato de que cada niño encuentre la solución al problema propuesto, a la acción pertinente, al gesto técnico, a la microestructura…

Desde este punto de vista como estilo de enseñanza – aprendizaje, es necesario tener muy claro que el que ha de buscar las soluciones es el jugador, y que, has de estar preparado como entrenador para guiarlo hasta el objetivo, no enseñándoselo, no evitando que cometa errores, todo lo contrario, aceptando sus errores, pero haciéndole pensar sobre ellos.

Esta manera de ver el fútbol, parte de que cada niño sea capaz de entender por qué pasa el balón, por qué realiza un regate, por qué ha de hacer un control hacia un lado o hacia otro, es decir, parte de lo más simple, la técnica, hacia estructuras más complejas, que en estas edades, como expliqué anteriormente, son las microestructuras. Si somos capaces de hacer que los niños entiendan las microestructuras, estarán preparados para afrontar objetivos de mayor nivel, el juego colectivo, pero si un jugador no entiende el 1 vs 1, no conoce las opciones que tiene en el 2 vs 1, en el 2 vs 2… no será capaz de resolver problemas más lejanos, más complicados…

¿Saben tus niños por qué golpean el balón con el interior?

¿Entienden, qué pueden hacer en un 1 vs 1?

¿Han descubierto las soluciones posibles ante un 2 vs 1?

O quizás, pasan con el interior porque continuamente les dices, “con el interior”, chocan en el 1 vs 1 porque no reconocen la situación, pasan porque tienen un rival delante sin saber qué más cosas se pueden hacer en el 2 vs 1…

Lo más importante para seguir este estilo de enseñanza, es sin duda el papel del entrenador, como desarrollador del aprendizaje, como guía, siendo el que realiza las preguntas adecuadas, preparadas anteriormente para que los niños lleguen a la solución que buscamos, seleccionando y desarrollando los ejercicios de tal manera que, lleven a los niños a realizar los que buscamos.

Entiendo que el nivel de los niños, la heterogeneidad de un grupo, la atención que te presten puede hacer que te desanimes, pero si un niño, es capaz de encontrar la respuesta a un problema quizás, no se le olvide nunca, quizás los demás, se esfuercen por conseguir lo que él consiguió.

A modo de ejemplo: No queremos que nuestros niños choquen contra los rivales, necesitamos que busquen la manera de sobrepasar al rival…

Ejercicio, simple, 1 vs 1, balón en conducción y un rival delante… qué hacer… nada, sólo lo planteamos, y lo realizan.

Si un jugador sobrepasa al rival, evidentemente alabaremos su acción, si un jugador no lo entiende o no es capaz…

Pregunta: Si el jugador es como una pared, porque no lo podemos atravesar, si el jugador es como un banco, como una valla; ¿qué podemos hacer para sobrepasarlo? A lo mejor alguno nos habla de rodear la valla o la pared, a lo mejor alguno nos habla de engañar al rival...

Quizás os puedan surgir dudas en este artículo, puede ser, que al escribirlo, no haya sido todo lo claro que debiera ser a la hora de presentar esta forma de entrenar, en ese caso preguntadme, investigad, leed, o buscad la manera de llevarlo a vuestro entreno, a vuestros partidos, los niños lo agradecerán, se atreverán a hacer cosas, conocerán la solución de los problemas, serán capaces de solucionar el juego por ellos mismo.